CUCHILLO KA-BAR

 

 

KA-BAR: El cuchillo de los Marines

Tras miles de años desde su aparición, el cuchillo “de combate” sigue siendo ese objeto sencillo y funcional en el que millones de soldados a lo largo de la Historia basaron la última oportunidad de su defensa, al margen de prestar infinidad de otros usos en los que les ayudó. Y el Ka-Bar estadounidense fue un buen ejemplo, manteniéndose incluso hasta hoy en su categoría táctica.

Texto: Luis Pérez de León

Fotos: del autor, salvo indicadas

En todas las guerras ha habido o habrá armas que por su destacada actuación, su número, o incluso por su rareza queden para la Historia y el recuerdo. Sin embargo algunas, pese a no haber sido determinantes en el desarrollo de ni siquiera una batalla, han unido en su recuerdo, además de su propia Historia, la de los hombres que la utilizaron y hasta el país para el que combatió.

Desde diciembre de 1941 los EE.UU. entraron en la II Guerra Mundial. Entre sus Fuerzas se encontraba el Cuerpo de Marines, y su actuación fue de las más destacables. Y con los Marines haría la Guerra un arma que no tenía ni gran potencia de fuego, ni grueso calibre, ni trayectoria tensa… pero que ninguno de aquellos infantes de Marina olvidaría jamás. Ella le ayudaría a cavar zanjas, a preparar su comida, hasta salvaría la vida de muchos y sería la que menos le pediría a cambio. Para cualquiera de aquellos Marines la actuación de su Fighting and Utility Knife, de su cuchillo Ka-Bar, pudo ser lo más destacable durante aquella Guerra.

La historia del Ka-Bar
Sin duda la mayor fama de este fabricante se difundió desde que comenzara a fabricar los cuchillos para el U.S. Marine Corps durante la II G.M., pero su historia no comienza en esa época, sino que hemos de remontarnos muchos años para encontrar sus orígenes. En 1898 y en Tidioute (Pensilvania) un norteamericano llamado Wallase Brown fundó una empresa dedicada para fabricar navajas de afeitar, principalmente, aunque también algunos tipos de navajas, cuchillos de campo y hasta los de uso doméstico. Aquella empresa nacía con el nombre de Union Razor Company .

Desde un principio los productos salidos de esta fábrica evidenciaron la calidad de los materiales empleados en su construcción y el buen hacer del equipo de Brown y poco a poco fue afianzándose en el mercado y fue mucho más notoria la aceptación de sus navajas y cuchillos que las de las navajas de afeitar, lo que supuso que en 1909 la empresa pasara a llamarse Unión Cutlery Company, que estaba mucho más en consonancia con los productos que fabricaba, ya que “Razor” significa maquinilla de afeitar.

En 1912 la fábrica se trasladó a la ciudad de Olean, en Nueva York, donde aún sigue ubicada, y sus catálogos fueron creciendo con nuevos modelos de cuchillería deportiva. A principios de la década de 1920 se adoptó como emblema un escudo con la cabeza de un perro, lo que puede ayudar a los coleccionistas, ya que a veces la marca quedó reducida a ese emblema y a las iniciales UCC. Aún no se utilizaba el nombre de Ka-Bar y no existe ninguna evidencia absoluta de por qué se empleó tal denominación, aunque parece que se debe a una carta recibida en la fábrica y que merece ser comentada.

Ka-Bar: “Matar un oso”
Aunque como decíamos no es demostrable por documentos históricos, la evidencia más verosímil se basa en una carta recibida desde un trampero, de aquellos que vivían en las montañas consiguiendo pieles de animales, en la que reflejaba su agradecimiento, ya que un cuchillo de la UCC había salvado su vida cuando tuvo que defenderse de un oso herido que le atacó y su rifle no quiso volver a funcionar.

Al parecer el trampero no era hombre versado en letras y la carta, amén de incluir muchas faltas de ortografía estaba muy mal escrita haciendo difícil su lectura. Y al referirse al uso del cuchillo contra el oso lo describió como “Kill a-bar” (algo parecido a matar un oso) y de la manera que podía leerse garabateado en el papel se apreciaba la palabra Ka-Bar. Aquella carta debió hacer tanta ilusión entre la gente de la Unión Cutlery Co. que decidieron adoptar aquel Ka-Bar como marca para la empresa y con ella lleva ya más de un siglo.

Al poco de iniciarse la II G.M., el Cuerpo de Marines (Infantería de Marina), una antigua unidad, con gran tradición, magnífica preparación y excelente equipo, se preparaba como el resto de las Fuerzas Armadas de su país a la inevitable entrada en combate. Con un funcionamiento autónomo e independiente entre los estamentos militares, y como unidad de choque especializada, su armamento o equipo eran asimismo especiales. Por ello, cuando la Unión Cutlery Co. supo de la intención de los Marines de dotar a todos sus hombres con un cuchillo, presentó un modelo con la marca Ka-Bar que sería aceptado oficialmente como “Cuchillo de Combate y Utilidad” y que a lo largo de la Guerra sería también utilizado por otras muchas unidades de las Fuerzas Armadas o adquirido por miles de soldados que apreciaban los servicios que estos cuchillos podían prestar en muchas ocasiones. Y el Ka-Bar hubo que superar durísimas pruebas antes de ser aceptado como arma militar y, además de los controles constantes llevados a cabo por el U.S.M.C. y el almacén de suministros de la Marina, la fábrica se volcó en ofrecer la máxima calidad y como ayuda a los soldados que tendrían que hacer uso de ellos y dentro del espíritu de solidaridad y esfuerzo bélico que inundó los EE.UU. en aquellos años. También el filo era continuamente comprobado cortando toda clase de materiales, mientras las fundas de cuero eran sometidas a pruebas atmosfé-ricas y de corrosión para confirmar su resistencia.

Durante los años de guerra y debido a la enorme de-manda, otras fábricas produjeron este mismo cuchi-llo, siendo la también neoyorquina Camillus la que lo hizo en mayor número después de Ka-Bar. Con el final de la Guerra acabó la fabricación de los Ka-Bar, pero también otras muchas compañías siguieron ofreciendo cuchillos del mismo diseño, la fábrica se volcó en ofrecer la máxima calidad y como ayuda a los soldados que tendrían que hacer uso de ellos y dentro del espíritu de solidaridad y esfuerzo bélico que inundó los EE.UU. en aquellos años. También el filo era continuamente comprobado cortando toda clase de materiales, mientras las fundas de cuero eran sometidas a pruebas atmosféricas y de corrosión para confirmar su resistencia. Durante los años de guerra y debido a la enorme demanda, otras fábricas produjeron este mismo cuchillo, siendo la también neoyorquina Camillus la que lo hizo en mayor número después de Ka-Bar. Con el final de la Guerra acabó la fabricación de los Ka-Bar, pero también otras muchas compañías siguieron ofreciendo cuchillos del mismo diseño, que de nuevo combatirían con los Marines masivamente en las guerras de Corea y Vietnam. Daba igual la marca original que los había comercializado, para todos seguían siendo cuchillos Ka-Bar. La magnífica reputación que los originales se habían ganado durante la II G.M. continuaba atestiguando la fuerza de su nombre y ya casi de su leyenda. La Unión Cutlery Co. estuvo dirigida por varios hombres de apellido Brown, hermanos e hijo del fundador, hasta que después de la muerte de este último cambiara de propietario en varias ocasiones hasta en 1966 que fue adquirida por la Cole Natio que supo relanzar los productos y la imagen de Ka Bar, restableciendo su merecido prestigio hasta de nuevo figurar entre los nombres destacables de la cuchillería americana. En este relanzamiento tuvo un importante lugar la reaparición comercial del famoso cuchillos de los Marines en 1978, 32 años después de que dejara de fabricarse.

El hallazgo de unos planos originales dio la idea y hasta se contó con la colaboración de obreros, ya jubilados, que habían trabajado en la fábrica en los años de la Guerra. El proyecto cristalizó en un cuchillo conmemorativo de la II G.M. y en homenaje al Cuerpo de Marines. El arma se realizó según los planos originales, solo que su mango, en vez de estar pintado de negro, conserva el color natural de las láminas de cuero prensadas y pulidas de que está compuesto. La vaina es también marrón en vez de negra y en ella se grabó el nombre de Ka-Bar y el emblema y las iniciales del US Marine Corps. Este cuchillo continúa produciéndose junto a una amplia gama de versiones y variantes, muchas modernizadas en toques de diseño y materiales, que ostentan ya esta emblemática marca.

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