“Pistolas de uniforme” (I)

Defensa táctica

Prácticamente no hay un producto dirigido al mercado policial y militar que hoy en día no lleve el adjetivo “táctico” como apellido directo o como característica notable dentro de su fi cha publicitaria. Ello da pie a preguntarse una buena serie de cuestiones.

 La primera de ellas puede versar sobre la “tacticidad” intrínseca del propio producto. Conversando sobre el tema durante las últimas visitas realizadas en España a diversas instituciones de policía y unidades militares, la conclusión de estos profesionales era, casi invariablemente, que para ellos lo “táctico” debía ser principalmente “práctico”. De esta manera, un producto que ofrezca cientos de opciones ajustables

por el usuario podría no ser tan práctico como un equivalente que permita las correcciones básicas que lo hagan mucho más simple en su manejo, especialmente cuando se manipula en condiciones de estrés máximo. Veamos ahora varios ejemplos de este pragmatismo.

¿Qué tienen de “táctico”, por ejemplo, las pistolas actuales en comparación a las existentes en una época en el que el adjetivo “táctico” era la excepción en lugar de la norma? Las primeras deberían ser ahora más cómodas de empuñar, más ligeras de portar y más fáciles de apuntar en condiciones de baja visibilidad o estrés. La aparición de lomos intercambiables y de superficies rugosas en la empuñadura, el triunfo del polímero sobre el acero y de los elementos de puntería de alta visibilidad reemplazables facilitan estas tres premisas.

Sin embargo, como veremos, resulta abrumadora la cantidad de modelos actuales que esconden tras esos toques “tácticos” nada más y nada menos que el alma de la veterana CZ 75 checa o incluso de la aún más venerable Colt 1911 estadounidense. Sin el “alma” de esos modelos tan preciados, la mera adición de modificaciones no serviría para nada. El raíl para complementos bajo el cañón es muchas veces el único motivo para el adjetivo, aunque en realidad la aplastante mayoría de usuarios policiales y militares nunca va a emplear en el desarrollo de su servicio tales accesorios, a excepción de los integrantes de unidades especiales y de unas pocas agencias abiertas a su uso generalizado. Para el resto de componentes la presencia del raíl, más que “táctica” es puramente “accesoria” e incluso “inservible”, pues no tienen complementos que acoplarle.

 Visitando hace unos años el I Rgto. de Comandos polaco observé que, además de encasquillarse con relativa frecuencia en las series de tiro rápido, una gran parte de las pistolas Wist 94L que portaban sus integrantes habían sido completamente despojadas del pequeño iluminador láser integrado en su carcasa de polímero. Pregunté por el motivo de tal apaño, y me comentaron que se debía a que el accesorio no aguantaba sus sesiones de entrenamiento...

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